Ni un café para pasar el mal rato

Ya muy lejos están los días en los que el venezolano pueda tomarse su cafecito en las mañanas y sentirse feliz por el resto del día; o quizás comprarse una empañada con té helado si así se quería y matar el hambre de media mañana. Pero lo peor de todo es que ya ni podemos realizar con tranquilidad nuestras actividades en la calle (o la casa) porque tenemos que ajustarnos a los cortes eléctricos.

Hoy fui a sacar plata del cajero automático para mis hermanas, así ellas tendrían con que pagar el pasaje hacia la universidad, pero la verdad es que todo ha sido una proeza de tamaño descomunal. En primer lugar llegue a mi banco y, no había tanta gente pero sólo un cajero trabajando; faltaba alrededor de hora y media para las 12:00pm, lo cual no debería ser ningún problema más que algunas tiendas pudieran cerrar, en especial la tienda donde iba a comprar unas cosas para una nueva receta que estoy planeando. Entonces, mientras estaba en la cola, resulta que el cajero se puso como “temporalmente inhabilitado”, por lo que tuve que irme a otro lugar.

Afortunadamente, la ciudad no es tan grande y puedo ir de un lugar a otro con mucha facilidad; es por eso que cuando estoy haciendo la cola nuevamente en otro cajero, me entero de que desde las 12pm comienza el tiempo de racionamiento de 4 horas para la ciudad. Entre tanto que faltaban 45 minutos para la hora y yo comenzaba a hiperventilar. La cola estaba bastante larga siendo el único cajero disponible, pero resulta que tuve la oportunidad de llegar bastante lejos, no obstante una mujer anciana tuvo el infortunio de no saber cómo manejar un cajero automático por lo que se le quedo trabada la tarjeta, necesito ayuda y realizo muchas transacciones, lo que nos resto alrededor de 10 valiosos minutos que pudieron ser la diferencia entre cumplir mi misión del día o irme a casa derrotada.

Pero no, se fue la luz mientras el señor delante de mí realizaba su transacción. De ese modo me toco irme para la otra punta de la ciudad donde sacar el dinero que necesitaba. Allí pase dos horas haciendo la cola, porque a) apenas había llegado la luz en esa parte de la ciudad y se estaba reiniciando el sistema del banco, b) solo había un cajero con dinero disponible y es extremadamente lento, c) había mucha gente en la cola esperando para sacar, y d) se tardaban tanto en realizar sus transacciones y hacían tantas que yo realmente pensé que se acabaría el dinero.

Toda esta situación me molesta en gran manera y sé que le molesta a gran parte de la población venezolana; ya nadie puede tener un día normal porque hay que ajustarse a los cortes de luz, ir de un lugar a otro tratando de cumplir con las pautas que se han propuestos para el día y que muchas veces no lograr cumplir. Por mi parte, me estaba muriendo de hambre pero no podía comprar nada porque a) no había luz para pasar mi tarjeta por el punto y b) las cosas están tan caras que es mejor llegar a casa a comerse algo que gastarlo en la calle. Lo cual me da mucha pena porque las personas que venden comida en restaurantes, pequeños locales o kioscos ambulantes están tratando de ganarse la vida y conseguir dinero para mantener sus familias pero es difícil con la situación económica de nuestro país.

Al final, logre sacar dinero pero no pude comprar las cosas que me faltan para mi receta, espero hacerlo esta semana y traerla en el blog. No obstante, salir a la calle es realmente una odisea para cualquier venezolano hoy en día, y aunque yo no voy a hacer proselitismo político, considero que Venezuela tiene que cambiar rápidamente porque nos estamos hundiendo en la miseria lentamente, aquí ya no hay clases sociales porque todos somos pobres, nadie puede realmente darse gustos porque son un lujo en la sociedad que tenemos hoy en día. Y lo más importante es que cada uno de nosotros debemos poner nuestro grano de arena para hacer de este país un lugar mejor y dejar de lado la mala administración de nuestras riquezas por los últimos 17 años.


CONVERSATION

Instagram

Instagram

Follow Us