Rissoto de camarón

Mariscos. Uno de los grandes manjares que nos otorga el mar. Definitivamente, algo que todos debemos probar en algún momento de nuestras vidas. O algo así.

Para muchos los mariscos son sinónimo de comidas exóticas y platos de altísima elaboración, mientras que para otros es más de lo mismo con un toque de aburrido. Hay personas, que como a mi, pueden comer todo lo que se les antoje, pero otros que no.

Tengo una amiga que no puede comerlos porque le da alergia y les rehuye como la peste. Mi difunto abuelo paterno adoraba los camarones, pero de tanto comerlos en su juventud (algo así como dos kilos en un día), le produjo alergias. Mi hermana, por otro lado, detesta el pulpo, cuando a mi me encanta.

Mi papá probablemente diga que yo soy exquisita porque me gusta lo más caro. Aunque, sin importar que los mariscos, en si mismos, causen alergias, ahora mismo la repulsión viene del precio tan alto en el que están. Digamos que el 85% de la población venezolana no puede ni comprar un camarón.

Afortunadamente, tenemos una amiga que vive en una zona de pesca que nos consigue los camarones a bajo costo ya que es de allí mismo. Pero si no es así hay que olvidarse del Tango porque Gardel murió. Y entonces, me decidí hacer un rissoto a ver como me salía. Ya saben todo esto es ensayo y error.

Debo decir que lo que menos me gusta de todo el proceso es pelar los camarones. Pueden ser deliciosos y todo eso pero son feos con F de fenómenos. Si no fueran tan grandiosos definitivamente pasarían como las cucarachas del mar. Y eso es horrible (yo las detesto).

Mientras los pelaba recordé la película Aliens vs Depredator. Y estos eran igual de feos que las dos razas.

Pero una vez hecho todo quedo de maravilla! ¡Molto bueno!

Ingredientes:
1/2 Taza de carros
1/2 Kilo de camarones
1 cebolla
Especias al gusto (yo utilicé estragón, orégano y ajo en polvo con perejil)
Sal y pimienta
1 cucharada de mantequilla con sal


Preparación:
Corta la cebolla en julianas. Si los tienes enteros, pela los camarones (mira el vídeo más abajo para saber cómo). En una cazuela bien caliente coloca la mantequilla e inmediatamente agrega las cebollas, dejar dorar por un momento y agrega el ajo y el orégano. Revuelve y dejar caramelizar la cebolla.


Luego, apártalas a un lado y agrega los camarones. Deja que se sellen por completo por ambos lados. No vayas a voltearlos muy rápido porque si no, no quedaran rojitos sino horriblemente pálidos. Cuando estén listos, une los con la cebolla y agrega sal y pimienta al gusto. Remueve hasta que todo se haya unido.

Entonces, agrega el arroz. Recomiendo que ya tengas el arroz cocido, listo para incorporar, pero si no es así, entonces haz igual que cuando lo vas a preparar agrega el agua y la sal al gusto. Aunque te en cuenta que ya agregaste sal en el paso anterior, así que no abuses.

Por supuesto, que debes agregar agua para que se origine el caldo pero que este no lo quite el sabor. Déjalo en el fuego hasta que hierva el agua suficiente pero que no se seque por completo. Queso y listo.

Ahora, la pregunta ¿Quedó delicioso? Pues ¡¡SI!!

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