La guerra del Red Velvet



Los dulces son una cosa seria, hay que ser bastantes responsables con ellos porque sin importar que deliciosos sean, lo más importante es con quien los compartes. Hoy, sin embargo, es especial, esta vez vengo con algo diferente (claro que les voy a dar la receta de los red velvet más abajo – aunque nunca los he preparado), pero este post se trata más a la amistad que al delicioso cupcake de red velvet. Para mí, mis amigas son importantes, son las personas con las que comparto gran parte de mi vida, muchos de mis gustos, pensamientos y situaciones.

Yo he tenido varios malos momentos con amigas antes cuando estaba en el liceo y en la escuela, pero gracias al hecho de que he madurado y, más aún, que convivo con adultos que se preocupan por cosas importantes más no por niñerías, las cosas han ido mejores. Las chicas con las que me las paso ahora afortunadamente comparten muchos de mis gustos e intereses y por ello, es genial pasar tiempo con ellas. Últimamente, Geri y yo hemos estado hablando del hecho de cómo otras personas pueden ser tan cerrados en su propio circulo incluso cuando trabajamos con ellos (ella sabe de quién estoy hablando), además de dejarnos de lado en cosas o no saber absolutamente nada de ellos.


Este post comienzo ayer en la tarde en la clase de caricatura, la mejor materia de este semestre. Ayer teníamos una prueba de la teoría de la caricatura, la cual, yo creo que salí muy bien, pero ya veremos que sale la semana que viene. La cuestión fue que Geri le dijo a Anita sobre que había encargado una torta para el cumpleaños de su mamá, el cual es hoy, por lo que aprovecho este post para decirle:

Feliz Cumpleaños, Mamá de Geri, gracias por darme la cola todas esas veces y ser tan encantadora todo el tiempo.

Entonces, resulta que la torta es de RED VELVET que la hace la cuñada de nuestra otra amiga Uri, lo cual conecta todo a un nuevo nivel. Pero también, la misma chica lleva sus cupcakes de red velvet en la universidad. Sooo Cool! Y he aquí el problema que da nombre a nuestro post. Pues cuando lo fuimos a comprar ambas queríamos tener uno, pero cuando llegamos a la tienda, “¡queda uno!”, dijimos las dos a la vez, y luego en un momento cómico, ambas nos miramos evaluando a nuestro respectivo contrincante para saber quién podía ganar esa última delicia culinaria (dicho por Anita). 

Ahora, jalarnos de los cabellos y tirarnos al suelo era el siguiente paso, desgarrarnos la ropa y gritarnos perras y otras obscenidades, todo al muy estilo de Mean Girls, pero a pesar que quizás quieran leer eso, no fue lo que pasó. Ni siquiera hubo una verdadera guerra y es que Geri lo cedió para mí porque ella comería hoy. Y es que todo esto se basa en que nosotras hemos evolucionado bastante hasta llegar a este punto, que puede que para ustedes no sea importante, pero definitivamente, las cosas pequeñas son las que verdaderamente definen la amistad.


Geri y yo tuvimos un desacuerdo hace tiempo, y sinceramente, ni siquiera recuerdo porque nos dejamos de hablar en primer lugar, quizás si le pregunto, ella pueda acordarse pero yo no tengo idea, así como tampoco recuerdo cual fue la razón por la que nos volvimos a hablar. No obstante, yo creo que gracias a ello, ella y yo hemos dado un salto importante en nuestra amistad, y así como yo la considero, creo que somos amigas. La cuestión es que luego de pasar por cualquier problema aprendemos a superar las cosas, a dejarlas ir y crecer con ello. Para mí, conocer cuánto comparto con ella es algo completamente nuevo y fascinante dado que con otras personas, a parte de mis hermanas, no es posible. 

La amistad es algo bastante complejo que lleva tiempo en cultivarse y que creo que lo primero que se debe tener en cuenta es nunca hablar mal de tus amigas por la espalda y decirnos las cosas a la cara, además de aceptar nuestras virtudes y defectos (algo que hay que hacer con todo el mundo). Honestamente, cuando Geri y yo empezamos a congeniar como en el segundo/tercer semestre, a mi me molestaba su actitud negativa y crítica hacia muchas cosas porque yo estaba (y aún estoy) en este mundo donde quiero ver las cosas lindas y los diferentes ángulos de una situación para no concentrarme en el problema. Creo que en ese momento, ella estaba pasando por un mal momento y otras cosas que pudieron haber afectado su visión del mundo, cosa que a mí me molestaba y por la que le agarré manía. 

Sin embargo, ahora no he notado las criticas que tiene al mundo, o por lo menos, si las tiene, yo las comparto y creo que todo está bien. Creo también que le ha hecho muy bien crear un blog donde desahogarse de las cosas que le pasan porque así, tiene tiempo de dejar salir la negatividad de su mente y entonces tener espacio para las cosas lindas y bonitas. Pero lo más importante de todo es que he aprendido a aceptarla tal y como es; yo ya no gasto energías es analizar las cosas que dice a ver si están dentro de mi propia filosofía de vida.


Y ha sido duro, no puedo negarlo, no solamente con ella sino con el mundo que me rodea. Desde que entre a la universidad me propuse encontrarme a mí misma, durante ese proceso entendí muchas cosas que no había visto anteriormente, como ponerme a mí en primer lugar antes que a los demás, no dejar que las opiniones de los demás marcaran mi vida así como lo hacían anteriormente, y lo más importante, aceptar a todas las personas a mi alrededor porque todas y cada una de ellas son perfectas a su manera y no precisamente a la mía. Ahora, como lo dice el slogan de mi blog, estoy diseñando mi propio camino que se ilumina con todas aquellas personas que tengo a mi alrededor que me enseñan (aunque ellos no lo noten) cosas cada día sin importar lo locas, bizarras, hilarantes, tristes o pequeñas que sean.

En conclusión, estoy contenta de tener a Geri como amiga nuevamente, y la próxima vez, yo cederé el red velvet para ella, porque así es como funciona. También, este post no es precisamente una carta magna sobre mi amistad con ella, sino que creo que es necesario conocer porque es importante tener amigos y convivir con ellos. Pero más que todo, es un consejo de conocernos a nosotros mismos y crear un trato armonioso con nuestra alma y corazón antes de crear cualquier relación con otras personas, que pueden ser tanto de amistad como sentimentales, porque al final del día, si somos un desastre interiormente, también lo seremos por fuera y a nadie le gustará congeniar con nosotros.

Checa los blogs de mis chicas, Periodista Noctambula de Geraldine y Es Anita Arias de Ana.

Ahora si, aquí está la receta de los cupcakes de red velvet:


Ingredientes para el cupcake (cantidad para 14 unidades):
  • 250gr harina para bizcochos
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 2 cucharadita de cacao en polvo
  • 200gr mantequilla
  • 200gr de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharada de colorante rojo para cocinar
Ingredientes para el frosting de queso:
  • 200gr de queso de untar
  • 150gr de mantequilla
  • 250gr de azúcar glas
Preparación:
Precalienta el horno a 180°C. Entonces, en un bol y con la ayuda de un colador, tamiza la harina con la levadura y el cacao en polvo. Ponlo a reservar.

En otro bol vierte la mantequilla con la azúcar y bátelo con las varillas hasta obtener una textura cremosa. Sin dejar de batir, ve añadiendo poco a poco los huevos y la mitad de los ingredientes tamizados. Incorpora a la mezcla la esencia de vainilla y el colorante rojo. Acaba de añadir el resto de los ingredientes tamizados y mézclalos bien hasta obtener una masa pastosa de color rojo.

En la bandeja del horno, prepara los moldes para cupcakes y reparte la masa en ellos.  Hornéalos entre 15 o 20 minutos hasta que la masa suba y los cupcakes adquieran consistencia. Retíralos del horno y déjalos enfriar.

Mientras se cocinan los cupcakes, en un bol, empieza batiendo la mantequilla con las varillas eléctricas hasta conseguir una textura cremosa. Sin dejar de batir, primero ve incorporando poco a poco el queso de untar y después la azúcar glas, sigue batiendo la mezcla hasta que consigas obtener una crema homogénea.

Cuando ya tienes los cupcakes fríos, en una manga pastelera vierte el frosting y decóralos. Puedes agregarles cualquier otro elemento decorativo que prefieras como chispas de chocolate, lluvia de colores, entre muchas otras. Colocalos en una bandeja y listo para comer. Bon à petit.


Fotos: We Heart It

CONVERSATION

1 comments:

GeriDayana dijo...

Tu post alegró mi mañana gordi! Te quiero mucho (y no suelo decirlo eh!) Jajajjakajajajajajjja tampoco recuerdo porque discutimos o de que iba el asunto, pero me alegro que casi al final de mi carrera las encontrará a Ana y Ti! Hacen más llevadera la estancia en aquel lugar de personas tan distintas! Besitos 💕

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